Se criticó la duración y el formato del show de medio tiempo de la final del Mundial, comparándolo con el espectáculo del Super Bowl. Los conductores expresaron que la excesiva cantidad de artistas (Madonna, Justin Bieber, Tom Cruise, Shakira, BTS, entre otros) y la música constante distraen de lo principal: el partido de fútbol.
Se cuestionó la necesidad de un show tan prolongado y con tantos artistas en un evento deportivo de la magnitud de una final del mundo, argumentando que desvirtúa la esencia del fútbol y la experiencia del hincha, que prefiere escuchar los cánticos y la pasión de la gente.