Se analiza la decisión de Lionel Messi de viajar directamente a Rosario para reunirse con su familia, previo paso por Miami. Esta decisión se enmarca en la situación personal que atraviesa su padre, la cual merece respeto. Se compara la situación actual con la de otros mundiales, donde la presencia familiar era constante.
Se descarta la posibilidad de un recibimiento oficial en la Casa Rosada, debido a consideraciones logísticas y de espacio. El gobierno barajó diferentes opciones, pero la incertidumbre persiste sobre los planes concretos para el recibimiento de la selección, dada la complejidad de la situación y el estado anímico de los jugadores tras la final.