Tras la finalización del mundial, se revela el costado empresario de Lionel Messi y otros jugadores de la selección, quienes han construido un imperio a través de inversiones en hoteles, tecnología y entretenimiento.
Se destaca que la mitad de los ingresos de Messi el año pasado provino de estos negocios y no de su sueldo como futbolista. La nota genera debate sobre el cambio de percepción del jugador, de humilde deportista a megaempresario, cuestionando si se le debería aplicar una auditoría similar a la que se le hace a las figuras públicas.