España se consagró campeón del mundo al superar a Argentina en la final. A pesar de jugar con diez hombres tras una expulsión, Argentina compitió hasta el final, ganando 9 de los 10 partidos disputados en el torneo.
El análisis del trámite del partido indica que España fue superior, incluso con la inferioridad numérica argentina. La selección española demostró merecer el título, superando a Argentina en el último encuentro. Las teorías conspirativas sobre beneficios a Argentina fueron desmentidas por el propio desarrollo del campeonato.