El programa criticó la desconcentración generada por el entretiempo del Mundial, que afectó la fluidez del partido y la comunicación entre jugadores como Messi y Paredes.
Se describió el entretiempo como un momento que rompía la dinámica del juego, impidiendo la concentración necesaria para afrontar la segunda mitad.
La crítica se centró en cómo el espectáculo y la música del entretiempo interfirieron negativamente en la experiencia deportiva, generando frustración.