Se reflexiona sobre la actitud de Lionel Messi tras la derrota, destacando su humildad y empatía con los competidores, ejemplificado en el saludo y abrazo con Mil Jamal. A pesar de las críticas, Messi mostró grandeza y magnanimidad.
Se resalta el momento en que la televisión enfocó a Messi llorando ante su hinchada, siendo aclamado como el mejor de todos los tiempos, incluso mientras recibía la copa.