Se describe el emotivo momento en que Lionel Messi lloró al mirar a la hinchada tras la final del Mundial, un gesto que conmovió a todos.
Se relata que, mientras Messi lloraba, se entregaba la copa a España, creando una escena impactante y contradictoria.
Se destaca la ovación de la gente a Messi en lugar de los cánticos españoles, evidenciando la admiración por el jugador argentino a pesar de la derrota.