El desgaste físico y emocional de Argentina, especialmente tras la final contra Inglaterra, pudo haber afectado su rendimiento en la final contra España. La FIFA debería reconsiderar el calendario, ya que diez partidos en cinco semanas y media suponen una carga excesiva para los jugadores.
España, con un día más de descanso, llegó en mejores condiciones. Si bien Argentina luchó y mostró carácter, la diferencia en el descanso y el estado físico fueron factores clave. A pesar de la derrota, el equipo argentino dejó todo en la cancha.