Se discute la accesibilidad de las entradas para el Mundial en Estados Unidos, señalando que, a pesar del dólar barato, los precios siguen siendo elevados.
Se hace referencia a la organización del evento y a la influencia de la televisión norteamericana en la creación de un "show" que atrae al público.
Se cuestiona si el factor Messi justifica los altos precios y se compara con la situación en Qatar, donde también hubo entradas costosas.