Se planteó la posibilidad de que el Dibu Martínez fuera invitado a la Casa Rosada, dada su afinidad con el presidente Javier Milei. A pesar de que el gobierno no pudo obtener la "foto de familia" con el equipo, se consideraba al Dibu como una opción para un encuentro.
Sin embargo, el Dibu tenía previsto viajar a Mar del Plata, y se especuló que otros jugadores como Messi tampoco estarían interesados en visitar la Casa Rosada. La situación reflejó la desconexión entre el presidente y el equipo, con decisiones tomadas sin consulta previa.