Luis Islas expresa su desacuerdo con la mezcla de política y deporte, afirmando que la Selección Argentina representa a todo el país y no a un partido político en particular.
Recuerda la visita a la Casa Rosada tras ganar el mundial, destacando la libertad que tuvieron y el rol de Alfonsín al ceder el protagonismo al seleccionado, sin sentir que los usaban políticamente.
Señala que la política se está mezclando demasiado en el deporte y que esto no le gusta, prefiriendo que la selección sea disfrutada por el pueblo argentino.