Se cuestionó la credibilidad de la FIFA y las próximas elecciones, sugiriendo que hay intereses ocultos y posibles conspiraciones contra Messi y Argentina.
Se comparó la situación actual con el caso de Maradona en 1994, insinuando un posible boicot o perjuicio hacia el astro argentino.
Se planteó la duda sobre quiénes son los verdaderos poderes detrás de la FIFA y si las decisiones tomadas son imparciales.
Se expresó desconfianza hacia las intenciones de la FIFA, sugiriendo que podrían querer "ver muertos" a los países como Argentina.