El gobierno de Chile declaró estado de catástrofe en diversas regiones del norte del país debido a un histórico temporal. Las lluvias extremas causaron al menos 5 muertos, 4 desaparecidos y dejaron a unos 100.000 aislados.
Las zonas más afectadas, Coquimbo y la provincia de Huasco, predominantemente desérticas, sufrieron desbordes de ríos, bloqueo de rutas y ráfagas de viento de hasta 100 km/h. Se reportaron daños en infraestructura, viviendas e interrupciones en el servicio de agua y electricidad.