Se reitera la idea de que el resultado del Mundial fue influenciado por factores externos, sugiriendo que España, con jugadores más jóvenes y un día y medio más de descanso, tuvo una ventaja significativa. Se menciona que la diferencia de edad y la presión mental jugaron un papel importante.
Se compara la situación con un partido de "soltero contra casado" o jóvenes contra experimentados, donde la juventud y la energía de España terminaron imponiéndose. Se insiste en que "algo más pasó" que afectó el rendimiento de Argentina, aunque se reconoce que no hay nada que reprochar al equipo y que "Argentina para mí siempre va a ser lo más grande que hay".
Se lee un mensaje de un hincha que afirma: "estamos conscientes que más allá de los resultados fuimos robados". Otro mensaje sugiere que el Mundial fue comprado para España y que hubo una "mano negra" que impidió a Argentina ser campeón, mencionando la posibilidad de que la FIFA o la política hayan intervenido.
A pesar de las teorías conspirativas, se recuerda que la selección argentina jugó un mes entero y dio todo, llegando a la final y superando adversidades. Se concluye que, si bien pudo haber influido algún factor externo, el equipo dejó una imagen positiva y el agradecimiento de los hinchas.