Se cuestiona el cambio de percepción sobre Lionel Messi tras la final del mundial, pasando de ser un "humilde jugador futbolista" a un "mega empresario". Se plantea irónicamente la necesidad de realizarle una "auditoría" a raíz de sus negocios.
Se comenta su deseo de vivir en una mansión con su familia y jugar hasta los 53 años. La nota critica la rapidez con la que se juzga a las figuras públicas, cambiando la narrativa de héroe deportivo a empresario exitoso en un corto período.