Aumentan las críticas contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la política migratoria de Donald Trump tras el asesinato de un colombiano en Maine a manos de un agente de migración. Una semana antes, un mexicano murió en Houston durante controles de tráfico.
La senadora Susan Collins pidió suspender las detenciones de tráfico hasta que concluyan las investigaciones. Por su parte, Human Rights Watch solicitó a la FIFA un minuto de silencio en memoria de las personas asesinadas por agentes de migración.
Congresistas demócratas exigieron respuestas sobre la selección y capacitación de agentes, luego de que un reporte revelara que el agente involucrado en el tiroteo de Maine tenía antecedentes de salud mental y comportamiento violento.