Se reflexiona sobre la polémica que generan ciertos discursos, citando como ejemplo las palabras de Ricky Gervais en los Golden Globes y la necesidad de que las personas hablen con conocimiento de causa.
Se hace una analogía con Riquelme, sugiriendo que quienes reciben premios deberían enfocarse en agradecer y no en emitir discursos grandilocuentes si no comprenden la realidad del tema. Se critica la falta de adecuación para opinar sobre ciertas realidades.