China inauguró el primer laboratorio científico autónomo en Shanghai, que utiliza inteligencia artificial y robótica para desarrollar investigaciones sin intervención humana.
El sistema crea y selecciona diseños moleculares de forma autónoma, optimizando continuamente su funcionamiento. A diferencia de los laboratorios tradicionales, este puede completar todo el flujo de trabajo de manera independiente.
La iniciativa, avalada por la Universidad de Fudan, promete revolucionar el proceso de investigación científica.