Los grandes cárteles mexicanos operan como corporaciones criminales con redes financieras internacionales, capaces de mover miles de millones de dólares a través de empresas ilegales, inversiones inmobiliarias y esquemas de lavado de dinero.
La verdadera batalla contra el narcotráfico no se limita a operativos armados o capturas de capos, sino que se desarrolla en oficinas de inteligencia financiera y tribunales internacionales. Seguir el rastro del dinero es tan decisivo como encarcelar a sus líderes.