Se discute la facilidad con la que se podría identificar a los cómplices de los delincuentes, dada la tecnología actual y la información disponible.
Se menciona la posibilidad de identificar huellas dactilares en el vehículo robado y de utilizar las redes sociales y teléfonos para rastrear a los implicados.
Se critica la inacción de las autoridades en algunos casos, y se sugiere que la colaboración entre la policía y la comunidad podría ser más efectiva.