Se compararon las condiciones climáticas del actual Mundial con el de Estados Unidos en 1994, donde las temperaturas eran aún más extremas, alcanzando los 45 grados.
Se recordó el malestar de Maradona en aquella época por tener que jugar al mediodía en esas condiciones, destacando la falta de estadios refrigerados.
Se mencionó que los atletas están preparados en general para este tipo de condiciones, aunque el calor extremo puede ser un factor.