La celebración por la actuación de la Selección Argentina se extiende a lo largo del país, incluyendo Mar del Plata, donde también se congrega gente para festejar. A pesar de la noche fría y el clima inestable, el espíritu festivo persiste.
La movilización hacia el Obelisco continúa, con personas llegando desde diferentes puntos para unirse a la celebración. Se destaca la sensación de que este clima de festejo, que se prolongó durante un mes y medio, rompió la rutina y generó una mentalidad diferente en el país. La gente no quiere que termine, sabiendo que el plantel regresará pronto.