La gente continúa celebrando en las calles de Buenos Aires, a pesar de la derrota en el Mundial. La alegría y el agradecimiento hacia la selección se manifiestan en puntos como la Avenida 9 de Julio y el Obelisco, donde se proyectan imágenes del mundial y se disfrutan fuegos artificiales.
Los ciudadanos expresan su orgullo por el desempeño del equipo, destacando el esfuerzo y la entrega de los jugadores. Algunos relatan anécdotas personales de cómo vivieron los partidos, incluyendo lesiones ocurridas durante los festejos de goles, como el caso de una persona que se lesionó el hombro al celebrar un gol de Enzo Fernández.
A pesar de la tristeza por no haber obtenido la Copa del Mundo, el balance general es positivo. Se reflexiona sobre el fin de un ciclo para algunos jugadores debido a la edad, pero se confía en el recambio generacional de la selección argentina, que ha dejado la vara alta para las futuras competiciones.