Se recita la oración del Padre Nuestro, pidiendo por la paz y la unidad, y se invoca la misericordia de Dios para vivir libres de pecado y protegidos de perturbaciones, esperando la venida de Jesucristo.
Se enfatiza la importancia de la paz y la unidad en la Iglesia, conforme a la palabra de Dios. La celebración concluye con la doxología, alabando al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.