Se presentan tres testimonios de transformación a través del poder del Espíritu Santo y el "agua viva". Claudia, quien era rebelde y se alejaba de su familia, recuperó el diálogo familiar. Alejandro, que sufría un grave problema de piel, se recuperó por completo. Marta, tras una crisis emocional y económica, recuperó sus fuerzas y volvió a trabajar.
Se enfatiza que la clave de estos cambios fue que bebieron del poder del Espíritu Santo. Se invita al público a experimentar este poder llevando una botella con agua a la iglesia para que sea bendecida, prometiendo una transformación en la familia, economía y vida espiritual.