El corresponsal en Venezuela describió la aterradora escena en un edificio colapsado tras un terremoto, detallando el olor nauseabundo y la presencia de voluntarios trabajando en condiciones extremas.
Los voluntarios, provenientes de diversas partes de Venezuela, incluyendo el grupo de rescate Guayana, se esforzaban por recuperar cuerpos de personas atrapadas bajo los escombros.
La reportera relató el impacto físico y emocional de la tarea, incluyendo un corte en su propio dedo mientras escalaba escombros, y la normalización del olor a putrefacción debido a la exposición prolongada.
A pesar de las condiciones adversas y la falta de material, los equipos de rescate continuaban su labor en medio de la desesperación por las miles de personas desaparecidas.