Se anuncia la pausa de hidratación, que se convierte también en un momento para rezar por la selección argentina. Los conductores invitan a la audiencia a unirse en oración, preparando altares y encendiendo velas como parte de este ritual colectivo.
Jessica se une desde un móvil para continuar con la transmisión. La atmósfera se carga de fervor religioso y deportivo, buscando la intervención divina para obtener la victoria. La unión en la fe se presenta como una estrategia más para apoyar al equipo.