El Evangelio de Mateo presenta la parábola del trigo y la cizaña, comparando el Reino de los Cielos con un hombre que sembró buena semilla en su campo, pero cuyo enemigo sembró cizaña entre el trigo.
La parábola ilustra la coexistencia del bien y el mal, y la instrucción de Jesús de dejar que ambos crezcan juntos hasta la cosecha para evitar arrancar el trigo al intentar quitar la cizaña.