En Mar del Plata, se intenta instalar una pantalla gigante para ver el partido, pero en Capital Federal el gobierno no ha habilitado pantallas a privados, lo que genera críticas y calificativos como "amargos" y "antipatrias".
Se debate si la negativa se debe a cuestiones de negocio o a una falta de apoyo a la celebración popular. La decisión gubernamental contrasta con el espíritu festivo de la gente que busca formas de ver el encuentro.