En un emotivo discurso, se celebra la lucha por la justicia y se destaca el valor de Victoria.
La oradora agradece a Dios por su fuerza y al señor Muti y la NAACP por la invitación a hablar en Harlem, Nueva York.
Denuncia que el cuerpo brutalizado de su hijo, Emmett Till, no significó nada para el sistema de justicia penal de Mississippi, y critica la inacción del gobierno federal ante la culpabilización de la víctima.