Tras la separación de sus padres y en un contexto de ausencia paterna, la madre de Ángeles buscó que sus hijos tuvieran actividades para no caer en la desesperación. Fue así como comenzaron a asistir a la iglesia tradicional.
En este espacio, Ángeles y otros niños de su edad participaban de diversas actividades, lo que representó un primer paso hacia la búsqueda de un nuevo sentido y esperanza en sus vidas, alejándose del oscuro pasado familiar.