La madre de Rodrigo De Paul, Mónica Ferrari, relató una emotiva historia sobre los caramelos que su hijo solía pedirle a su abuelo. El abuelo, con gran generosidad, le daba monedas a Rodrigo para comprar caramelos, sin que el niño supiera que ese dinero era el pasaje de colectivo que el abuelo usaba para ir a buscarlo.
Ferrari explicó que esta anécdota demuestra el profundo cariño y la conexión especial que Rodrigo tenía con su abuelo, a quien lleva tatuado y recuerda constantemente en gestos como señalar al cielo tras marcar un gol.