Jessica Maciel relató detalles de su difícil infancia, marcada por la violencia familiar y el rechazo. A los 13 años, huyó de su casa tras escuchar a sus hermanos y padre planear su muerte al enterarse de que se vestía de mujer. A pesar de la orden de no volver a hacerlo, aceptó quedarse para no abandonar a su familia.
En el colegio, Maciel era una estudiante destacada y participativa, pero un día escuchó una conversación familiar que la aterrorizó: sus hermanos y padre planeaban asesinarla. Ante el miedo, decidió escapar de su hogar a los 13 años, sin tener a dónde ir, y terminó viviendo en los trenes.
Posteriormente, un hombre la llevó a su casa con falsas promesas de ayuda, pero intentó abusar de ella. Logró escapar y, a los 14 años, se vio obligada a prostituirse. Relató también el dolor por la muerte de su hermana menor y la compleja relación con su madre, quien inicialmente la culpó y le prohibió el ingreso al hospital. Finalmente, Maciel escribió una carta a su madre expresando su amor y pidiendo perdón por las decisiones tomadas en su vida.