Ronen, un neoyorquino, comparte su experiencia y entusiasmo por el Mundial. Anuncia la apertura de su heladería "Soccer Factory" cerca del estadio, invitando a los asistentes a probar sus productos.
Describe la ubicación estratégica de su local, cerca del estadio y de fácil acceso. Menciona que el traslado desde Brooklyn le costó 88 dólares en Uber, y estima que desde Manhattan podría ser mucho más caro, indicando la alta demanda de transporte en la zona.