En El Bolsón, la producción de frutos rojos premium y dulces caseros se destaca por su innovación y calidad. Se trabaja con especies poco conocidas en el país, como frambuesas y grosellas rojas, que son multiplicadas en laboratorios especializados.
Las condiciones climáticas de la región, con temperaturas y horas de hielo adecuadas, favorecen el cultivo de fruta fina. La producción se enfoca en variedades como corinto, automblis, boysenberry, procellas, casís y arándanos, buscando siempre la máxima calidad.
Además de la fruta fresca, se elaboran dulces y mermeladas caseras, con combinaciones como corinto y frambuesa. El proceso de desarrollo de nuevas variedades es largo, pudiendo llevar entre tres y cinco años, pero resulta en productos únicos y de alta demanda, especialmente en mercados turísticos como Bariloche.
La actividad combina la producción agrícola con un profundo respeto por la naturaleza y los ciclos productivos. Se busca que los productores puedan vivir de su trabajo, estableciendo vínculos directos con los consumidores y mercados cercanos, garantizando así la sostenibilidad y el acceso a productos frescos y de calidad.