En Friburgo, Alemania, existen pintorescos canales de cristalinas aguas llamados Bajle, que recorren el casco antiguo de la ciudad desde hace más de ocho siglos.
Originalmente, estos canales fueron construidos para abastecer de agua a la ciudad y ayudar a combatir incendios, pero hoy se han convertido en uno de sus símbolos más queridos.
Una leyenda local asegura que quien moje un pie en uno de sus canales regresará algún día a Friburgo o se casará con un habitante de la ciudad. Los Bajle aportan frescura, belleza y un encanto único al paseo por la ciudad.