El periodista Fernando Pastorino relata un episodio de abril de 1994 en una estancia cercana a Santa Rosa, donde acompañó a Diego Maradona en un momento crucial de su vida, previo al Mundial de ese año. Pastorino confiesa que inicialmente intentó disuadir a Maradona de realizar esta aventura, pero finalmente accedió ante el deseo de que sus hijos Dalmi y Janina vieran a su padre en acción.
El lugar elegido, "El Marito", se encontraba a 40 kilómetros de Santa Rosa, cerca de Carro Quemado. Pastorino recuerda esos 10 días como los más tiernos de los casi 4.000 que compartió con Maradona. Describe a Diego en un momento difícil, tras dejar el fútbol, con un aumento de peso considerable y lidiando con su adicción. El periodista se erige como un testigo privilegiado de la vida de Maradona, alguien a quien el futbolista acudía para desahogarse.
Pastorino menciona que descartó una primera opción de estancia cerca de Buenos Aires, en un haras de un señor Seriani Sarnadas, por la cercanía con la capital y el posible asedio periodístico. La elección de "El Marito" buscaba una conexión con la naturaleza y con las raíces de Maradona en Fiorito, un lugar más apartado y tranquilo.