España mantiene la posesión y ataca insistentemente el área argentina, que defiende con uñas y dientes. El arquero Dibu Martínez se erige como figura, salvando a su equipo en múltiples ocasiones ante el asedio español.
El equipo de Scaloni, con un jugador menos, muestra una mentalidad ganadora pero se ve superado físicamente y por la calidad del rival. Las sustituciones buscan oxigenar al equipo y mantener la esperanza de llegar a los penales.
La tensión es máxima en el primer tiempo extra, con llegadas de peligro de ambos lados y un Dibu Martínez que parece imbatible. La hinchada argentina sufre y alienta, aferrada a la ilusión de la Copa.