Un restaurante argentino en París, llamado Volver, se prepara para celebrar la final del Mundial cortando la calle Dauphine. El dueño, Kike, explicó que se cortará la calle para que más de mil argentinos puedan reunirse a ver el partido. Habrá pantallas gigantes y se montará una fiesta con bombos y música.
Jorge Morón, desde París, reportó que en Francia no hay ambiente de Mundial, ya que los franceses están desilusionados tras su eliminación. La ciudad está casi vacía y los bares no tienen decoración alusiva al evento.