Se invitó a los oyentes a entregar su vida a Jesús como Señor y Salvador, confesando sus pecados y pidiendo un nuevo corazón para recibir la salvación y la paz que solo Él puede dar.
Se reafirmó que la palabra de Dios no falla y que al confesar a Jesús, se obtiene libertad, salvación y liberación, rompiendo el poder del diablo y alejándolo de la persona y sus familiares.
Se realizó una consagración del desayuno, pidiendo que sea bendecido en el nombre de Jesús para quienes lo vayan a consumir con su familia.