La ceremonia de premiación de la final del Mundial generó emociones encontradas entre jugadores y aficionados argentinos, a pesar de la derrota ante España.
Se observó a Messi visiblemente emocionado, llorando tras recibir la medalla y al escuchar el canto de los hinchas argentinos en la tribuna. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, entregó la Copa del Mundo al capitán de la selección española, Rodri.
Los jugadores argentinos recibieron el pasillo de honor por parte del equipo español, en un gesto de respeto mutuo. El abrazo entre Chiquitapia y los jugadores también fue un momento destacado.
A pesar de la tristeza por el resultado, prevalece el agradecimiento hacia la selección por el esfuerzo y la entrega. La gente continúa acercándose al Obelisco para homenajear al equipo, demostrando un gran apoyo incondicional.