Desde una perspectiva estratégica, China ha superado a la Armada de Estados Unidos en un corto período de tiempo. La gran base industrial china, combinada con subsidios, le ha permitido desarrollar su capacidad de construcción naval.
Corea del Sur, como segundo productor de barcos a nivel mundial, ha recibido acercamientos de Estados Unidos. La empresa naval Hanwha compró uno de los pocos astilleros mercantes restantes en EE. UU. y planea una profunda reforma para aumentar su producción. A pesar de esto, la producción anual esperada está muy por debajo de la de China.
Se ha anunciado un paquete de inversión de 350 billones de dólares, del cual 150 billones se destinarán a la construcción naval, una iniciativa impulsada por Donald Trump. Sin embargo, alcanzar el nivel de China es un desafío considerable, y para Estados Unidos, primero sería necesario igualar la capacidad de Corea del Sur.