Los devotos de San Expedito muestran con orgullo banderas y estampitas con imágenes de jugadores como Enzo y Lionel Messi, además de la copa del mundo. La esperanza de repetir la foto de Messi besando la copa es un sentimiento generalizado.
La fe en el santo se combina con el fervor por la selección, y se proyecta la posibilidad de una nueva consagración como campeones. La presencia de múltiples santos y vírgenes en los altares improvisados refleja la profunda religiosidad y el deseo colectivo de alcanzar la victoria.