Se describe la Catedral de Friburgo como una joya del arte gótico, cuya construcción abarcó más de tres siglos.
Su esbelta torre de 116 metros es considerada una de las más bellas de Europa, símbolo de fortaleza e identidad.
La fachada está decorada con esculturas que representan escenas bíblicas, santos y figuras alegóricas.
Los vitrales medievales, muchos donados por comerciantes, y el altar mayor renacentista son destacados.