Se relata la historia de la "Torre del Fantasma" en La Boca, una construcción de 1910 que, según la leyenda, está habitada por el espíritu de una mujer.
La dueña original, María Luisa, descendiente catalana, construyó la torre con un estilo exótico y trajo consigo plantas alucinógenas de España. Los vecinos se quejaban de ruidos y disturbios, lo que la llevó a alquilar la propiedad.
La inquilina del último piso, Clementina, se suicidó un día después de una nota periodística en la que se la fotografiaba con supuestos seres extraños. Se especula que las plantas alucinógenas o la presencia de espíritus en la torre pudieron haber influido en su trágica decisión.
Aunque la torre existe y es visible, no se puede confirmar la presencia de fantasmas. Sin embargo, se menciona que el lugar tiene una energía particular y que ocurrieron eventos extraños, como la desaparición de uno de los encargados del edificio.