Se reflexiona sobre la percepción del fracaso en Argentina, contrastando la derrota en la final del mundial contra España con la obtenida anteriormente contra Alemania. Se señala que en el pasado, la falta de éxitos previos generaba un clima de mayor fracaso.
Se argumenta que la actual selección argentina se retira con la cabeza en alto, habiendo realizado un mundial interesante. Se destaca que muchos jugadores experimentados han continuado al máximo nivel durante años para ser convocados nuevamente, demostrando su compromiso y calidad.