Argentina afrontaba el segundo tiempo extra de la final del Mundial 2026 con una formación táctica modificada debido a la expulsión de Enzo Fernández. El equipo jugaba con línea de 5 defensores, buscando asegurar el resultado y llegar a la definición por penales.
La alineación defensiva incluía a Molina, Otamendi, Geneski, Zagliasito y Medina, con Simeone, Paredes y Alexis en el mediocampo, y Leo Messi como único referente en ataque. La estrategia buscaba mantener la solidez defensiva ante la presión española.