El gobierno de Kuwait acusó al régimen de Irán de cometer atentados contra objetivos civiles e infraestructuras vitales, calificando los hechos como una escalada peligrosa y una grave violación del derecho internacional. Estados Unidos e Irán intercambiaron ataques contra infraestructura y objetivos militares, intensificando la disputa en torno al estrecho de Ormuz.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Kuwait informó sobre pérdidas materiales y heridos tras las ofensivas iraníes, elevando la alarma sobre la seguridad regional. Por su parte, el Ministerio de Defensa de Irán afirmó que militares murieron en un ataque estadounidense contra un cuartel en Bambur, provincia de Sistán y Baluchistán.
Estados Unidos reportó la activación de sirenas antiaéreas y la frustración de una nueva ola de bombardeos iraníes. Kuwait, Kirak y Jordania anunciaron la intercepción de misiles y drones lanzados por Irán.