Se reiteró el mensaje central: "Me erigirán un santuario, y habitaré en medio de ellos", invitando a los creyentes a erigir un santuario espiritual personal a través de la oración, la consagración y el arrepentimiento.
Se explicó que al hacerlo, Dios habitará en el creyente, protegiendo su vida y transformándola, y que la preparación de este "tabernáculo" se logra escuchando y asimilando la palabra de Dios.