Se continuó la oración de sanidad, ordenando la salida de tumores, pólipos, quistes y cualquier mal del cuerpo, incluyendo afecciones específicas como cáncer, neoplasias malignas y problemas en órganos vitales.
Se enfatizó la fe en Jesús como la fuente de sanidad y se instruyó a la audiencia a exigir la salida de estas dolencias en el nombre del Señor, reconociendo la batalla contra el mal.